Vida contemporánea
En
1875, Itero de la Vega contaba con una población de 550 personas en
163 casas, según se recogen en escitos de la época. La distribución
del puebo era la siguiente:
"Calle de San Pedro con 34 vecinos; calle de la Iglesia con 3 vecinos;
calle de Santa Ana con 9 vecinos. Calle del Sol con 20 vecinos. Calle
de la Paz con 6 vecinos; Calle de la Beneficiencia con 14 vecinos. Plaza
Mayor con 6 vecinos; calle del Cuervo con 5 vecinos; calle de Santa María
con 25 vecinos; calle de San Esteban con 6 vecinos. Calle de Sal si Puedes
con 6 vecinos; y calle de la Esperanza con 19 vecinos".
En 1920 la situación apenas había cambiado, pues había
las mismas calles con los mismos nombres y 548 almas. Sin embargo, con
la industrialización de España, Itero sufrió la emigración
hacia las regiones necesitadas de tarbajadores y perdió población
de forma considerable. En la actualidad el censo recoge aproximadamente
250 habitantes.
La parroquia ha sido de relevante importancia en la sustentación
de mendigos, peregrinos y trabajadores. Ayudaba a los hospitales y hospederías
y daba empleos eclesiásticos. Sin embargo, con la llegada de la
propaganda antirreligiosa a España, la iglesia fue privada de sus
bienes, y por lo tanto no pudo seguir ofreciendo su apoyo al pueblo. Con
aportaciones de los vecinos, se han podido realizar labores de mantenimiento
de la parroquia y la ermita. A pesar de todo esto, la iglesia aún
puede mostrar restos de su antiguo esplendor.
Merecen la pena ser destacadas dos obras de importancia que afectaron
a los dos ríos que pasan por Itero. El rio Vallarna, debido a sus
desbordamientos, fue reconducido por un nuevo cauce, que lo desvió
del puente romano o puente Itero (llamado “de los picos”).
En cuanto al Pisuerga, para evitar que sus crecidas tuviesen efectos perjudiciales
para los campos, fue contenido con un malecón que va desde la desembocadura
del Vallarna hasta el puente Fitero, con gaviones de gruesos cantos rodados
en grandes redes de hierro. Ambas obras fueron realizadas alrededor de
los años 60.
Itero es, en la actualidad un pueblo pequeño con tendencia a
una leve recuperación de habitantes. Está dedicado en su
mayor parte a la agricultura de secano y regadío, y a un taller
de confección. El paso del Camino de Santiago por la localidad
es, sin duda, fuente de turismo y de impulso para el pueblo, que da siempre
la bienvenida y ánimo a los peregrinos en su largo recorrer.
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